domingo, 25 de agosto de 2013

SE PROHÍBE A LOS TRINITARIOS LLAMARSE REDENTORES


EL MAYOR CONFLICTO ENTRE LOS TRINITARIOS Y MERCEDARIOS
Orden de la merced
 
En 1366 habían obtenido los mercedarios su primer privilegio real de la privativa de limosnas para cautivos; un siglo después, en 1477, lograron la privativa de redención; y en un tercer envite sostenido arrebataron a sus competidores los trinitarios hasta el mismo título de redentores.
La primera prohibición de llamarse redentores es de 7 marzo1573: el Virrey de Valencia manda que se guarde a los mercedarios el privilegio de 1564 sobre la privativa, prohibiendo a los trinitarios incluso que “no puedan nombrarse con título de Redempción de Cautivos Christianos”. Lo que se repite en un pregón de la misma ciudad de fecha 20-XI-1579, y en otro que se hizo en Valencia, Alcira, Orihuela, Novelda y Elche en 15-IV-1580. Dicho título podían usar sólo entre ellos y en privado, pero no públicamente, según una sentencia de la Audiencia de Valencia de 1595.
Ni en carteles públicos de conclusiones, cultos religiosos u otros podían poner el título de redentores; y si lo habían impreso, las autoridades lo mandaban borrar, linear y tildar (1 julio 1624), como lo he visto en la portada de algún libro que consulté en la Biblioteca Universitaria de Valencia.
También en Mallorca se prohibió  a los trinitarios en 2 mayo 1576 llamarse redentores de cautivos, lo que motivó un pleito con los mercedarios, que sólo terminó el 25 octubre 1633, sentenciando la Audiencia que en dicho reino de Mallorca no competía a los primeros “el nombre de redención de cautivos o de redentores”. Y se mandó a los impresores y notarios que no expresasen dicho título de redentores en sus impresos y escrituras referentes a los trinitarios.
Orden Trinitaria
 
El 10 enero 1642 la Audiencia de Valencia mandó borrar de unos libros que habían impreso el título de redentores de cautivos, y que en adelante no pudieran nombrarse así.
 
Y a este tenor hubo muchos pregones, provisiones, sentencias, y firmas (o certificados) de las Audiencias de Aragón, Valencia, Cataluña y Mallorca, contrarios al nombre y actividad redentora de los trinitarios. Solamente los mercedarios podían llamarse redentores en la Corona Catalano- aragonesa y ejercitar públicamente los actos relacionados con la redención: su publicación, procesiones con cautivos, colecta de limosnas y mandas.
Por ello, en junio 1621 fray Juan Durando, procurador de los mercedarios, arrancó un cartel anuncio de redención que los trinitarios descalzos de Zaragoza habían puesto en la parroquia de San Pablo sobre la pila de agua bendita y en otras partes de la ciudad. Y en 1638, habiendo puesto los trinitarios descalzos de Vic en su iglesia una tabla con las indulgencias concedidas a los que visitan su iglesia y dan limosna para la redención, José Ronis, mercedario, la arrancó, devolviéndola a los ocho días tras haber borrado el título de redentores.
Tomado de: Libertad a los cautivos, Secretariado Trinitario, de Bonifacio Porres Alonso

La Orden Trinitaria recuerda a uno de sus más grandes historiadores

FRAY LORENZO REINÉS
Orden Trinitaria
Uno de los más famosos historiadores de la Orden.
Nació en Palma de Mallorca el 10 de agosto de 1709. A los 18 años pidió ser admitido como religioso trinitario en el convento de Sancti Spiritus de Palma. En la universidad de dicha ciudad se doctoró en Filosofía y fue catedrático de esta materia.
 
 
Después de ejercer durante algunos años la enseñanza, fue nombrado Procurador General de las Provincias Calzadas de España. Por razón de este cargo, se tuvo que trasladar a Madrid y visitó los hospitales de San Juan de Mata en Túnez y los tres de Argel.
Finalmente lo nombraron Cronista General. Tomó con mucho interés este cargo. Para cumplir con él, recorrió gran parte de España y Francia, revisando numerosos archivos, dentro y fuera de la Orden y Sacando copia exacta de los documentos auténticos de la Orden. En Valencia se sirvió de los trabajos históricos del P. José Rodríguez.
El año 1758, estuvo en el convento de París y sacó del archivo de esta ciudad, así como de los archivos de Aix y de Fontenebleau, muchas Bulas hasta entonces inéditas. Pidió informaciones a muchos religiosos. Sus obras son la más doctas y acertadas que sobre la historia de la Orden se han escrito. Solo hay que descartar lo que copió del P. Figueras sobre la historia de la Orden en Gran Bretaña.

En su estancia en París se dedicó también al estudio del dibujo y del gravado en cobre. Dejó constancia de su arte en muchas láminas de temática religiosa.
Poco antes de morir, envió parte de sus obras al R.P. Fr. Antonio Fernández Quevedo, Procurador General de los Calzados en Roma. Le pedía que revisase sus obras y las “limase” e imprimiese con las adiciones que creyera oportunas. Sucedió que este padre fue desterrado de Roma. Aunque trabajó mucho visitando las bibliotecas y archivos de Roma, sin embargo, no pudo terminar el primer tomo del Bulario de la Orden, que dejó preparado para la imprenta, conservando el título que había dado el P. Reinés a la obra. Solo añadió las Bulas inéditas que había encontrado en el Archivo Vaticano.
El P. Reinés murió de un ataque apoplégico en el convento de Sancti Spiritus de Palma de Mallorca el 13 de agosto de 1786.
Bover lo describe como “un literato sabio, un  orador elocuente, un hombre virtuoso, un varón ilustre y un artista distinguido”.
Escribió:
1.       Biografías de nuestros Santos.
2.       Bullarium Sacri Ordinis Sanctissimae Trinitatis Redemptionis Captivorum. Esta obra consta de tres tomos en folios. El título del primer tomo es el que le puso el P. Antonio F. Quevedo. El P. Reinés le había enviado los tres tomos del Bulario, los tres tomos de las Fundaciones de los conventos, un tomo de privilegios reales, el primer tomo de la historia de la Provincia de Aragón, el tomo de los escritores trinitarios y otras varias disertaciones. El P. Quevedo a causa del destierro, no pudo terminar nada más que la revisión del primer tomo del Bullarium.
El P. Quevedo confió la continuación del trabajo de revisión al P. Pedro Hernández de Zenzano. Este padre, a causa de la invasión francesa de 1798, remitió al convento de Barcelona los tres tomos del Bulario. Los tres de las Fundaciones y el primero de la historia de la Provincia de Aragón. El resto quedó en Roma, donde todavía están.
Tomado de: Espigando en el patrimonio trinitario, del P. Fr. José Hernández Sánchez. O.SS.T

domingo, 18 de agosto de 2013

CONTINUACIÓN DE LA HISTORIA DE LOS CONFLICTOS ENTRE TRINITARIOS Y MERCEDARIOS

¿PRIVATIVA O CUMULATIVA?

Curia General
Desde que en 1201 fue admitida la “Orden de la Santa Trinidad y de los cautivos” en el reino de Aragón, ejerció su derecho a recibir legados y limosnas para redimir cautivos. Y esta facultad cumulativa con otros a recibir tales limosnas la defendieron siempre con tesón los trinitarios, negando a los mercedarios la privativa o monopolio de las mismas que pretendieron éstos a partir de 1366. En este año obtuvieron su primer privilegio de tal privativa, que fue nulo objetiva y jurídica al ser falsa la causa en que se fundaba, a saber: que “la Orden de la Merced, fundada por nuestros predecesores los reyes de Aragón, fue elegida y diputada para que ella sola y no otra pidiera limosnas a los fieles para redención de cautivos”. Esta elección y diputación para que ella sola en exclusiva pidiera tales limosnas nunca la pudieron probar los mercedarios y no se contiene en el privilegio con que Jaime I en 13 de junio 1251 les otorgó su escudo real con la cruz blanca encima como distintivo de la misma y “para honor de nuestra real majestad”.
Esa misma narrativa repiten todos los privilegios mercedarios posteriores, como el de 10 de abril 1388, al decir que “no es lícito ni está permitido a ningunos otros pedir y recibir tales limosnas, legados o donativos”, sino únicamente a los mercedarios. Esto era cierto, como lo prueban las muchas licencias reales dadas para postular en favor de cautivos particulares, incluso contra dicha pretendida exclusiva mercedaria, y los múltiples Bacins dels captius o catius que hubo en las poblaciones costeras de Cataluña, Valencia y Mallorca.
El Consell y jurados de Valencia crearon en 1323 una Obra pro-cautivos, bajo su dependencia, encargada de recoger fondos para subvencionar el recates de cautivos valencianos.  Dos hombres principales (prohomens) de cada una de las doce parroquias postularían con sus bacins los días festivos; y el fondo común así reunido, añadiendo las mandas testamentarias dejadas para ese fin, lo administrarían dos de esos 24 colectores. Esta obra hacía competencia a los mercedarios, que se quejaron a Pedro el ceremonioso, quien mandó en 21 de enero 1353 que no se impidiese a éstos recoger limosnas para cautivos en el reino de Valencia, y funcionaba aún a principios del siglo XVI: lo que prueba que los mercedarios no tenían la privativa en tales limosnas.
Y que esta supuesta privativa no era absoluta lo muestra incluso un privilegio concedido a la Merced en 20 de mayo 1448, al decir que su plato para cautivos fuera el primero de “todos los demás platos disputados (también) para redención de los mismos cautivos”.
Tomado de: Libertad a los cautivos, del Secretariado Trinitario, de Bonifacio Porres Alonso
 

LA ORDEN TRINITARIA RECUERDA A: LA FUNDADORA DE LAS MONJAS TRINITARIAS DE SEVILLA


MADRE ISABEL DE LA TRINIDAD Y LAS TRINITARIAS DE SEVILLA.
Hermanas Trinitarias Sevilla
 
 

La fundadora de las religiosas Trinitarias de Sevilla (España), se llamaba en el siglo Josefa Rita. Era hija de Juan Moreno y de Margarita Felipa Caballero. Había nacido en Sevilla el 22 de mayo de 1693.

Habiendo quedado huérfana, decidió seguir la inspiración divina de consagrarse al Señor, en una vida de oración y caridad, vistiendo el hábito de Terciaria trinitaria de vida común (Beaterio). Vistió el hábito trinitario el 2 de febrero del año 1719 y tomó el nombre de Isabel de la Santísima Trinidad. A ella se unieron otras dos terciarias.

Alquilaron una casa cerca del convento de los Trinitarios Calzados y allí se establecieron el 8 de febrero de 1720. Seguían la Regla primitiva de las monjas Trinitarias de Castilla. El 26 de mayo del mismo año, profesaron en la iglesia de los Trinitarios Calzados y les fue asignado como Director y administrador del Beaterio, el P. José Chacón.

Con el fruto de su trabajo y con las ayudas de los bienhechores, comenzaron a recibir y a educar a las niñas huérfanas y abandonadas. Aumentó tanto el número de las asistidas que pronto el lugar se hizo pequeño y se tuvieron que cambiar a otros edificios más amplios, cerca de la llamada Puerta del Sol. El traslado se hizo el 8 de diciembre de 1728.
 

Dado que las necesidades aumentaban y que se veía la necesidad de agrandar la casa y de construir una iglesia, la madre Isabel decidió ir a América para recaudar el dinero necesario. Dos veces hizo este viaje de búsqueda de fondos en América. Al final de su vida, el número de niñas acogidas rondaba las cien.

La Madre Isabel falleció con fama de santidad el 8 de mayo de 1774. Después de su muerte, por causas diversas, la obra fue viniendo a menos, tanto que, en 1789 solo quedaban tres hermanas y unas cuantas niñas.

La Providencia no dejó abandonada esta obra de caridad cristiana. Envió a un insigne bienhechor en la persona del párroco Don Bartolomé Cabello y Barroso. Además de contribuir con sus ayudas personales, inició un gran movimiento de ayuda a la benéfica institución.

Tuvieron que ampliar los edificios, el número de Religiosas creció hasta 36 y el de las niñas hasta 200. La obra, con altos y bajos, se ha mantenido vía y operante hasta nuestros días.

El 16 de agosto de 1797 obtuvieron el Decreto Real de aprobación de parte del Supremo Consejo de Castilla. El 22 de octubre de 1823, el Rey y la Reina se declararon “protectores” de tan benéfica institución. En 1797 se redactaron las nuevas Constituciones, adaptadas a las necesidades de la enseñanza pública. En 1903 se realizaron algunos cambios bajo la dirección del Cardenal Spinola.

Benedicto XV aprobó el nuevo ceremonial y las nuevas Constituciones. El hábito es idéntico al de las monjas trinitarias de la antigua observancia.
Tomado de: Espigando en le patrimonio Trinitario, del P. Fr. José Hernández Sánchez O.SS.T

jueves, 15 de agosto de 2013

La Asunción de Nuestra Santísima Madre María.

LA ASUNCIÓN ESPERANZA PARA LA HUMANIDAD.
ACIPRENSA
 
 
La Asunción de María, es sin duda una de las solemnidades más grandes que la Iglesia festeja, para recordar a Nuestra Madre María como modelo de santidad, de castidad, de pureza, de obediencia; pero sobre todo, esta solemnidad nos recuerda el Amor que tiene Dios por los hombres, las gracias que recibimos por medio del sacrificio de Cristo y por la constante asistencia del Espíritu Santo en nuestras vidas, es decir, nos hace recordar la fidelidad de Dios a sus promesas.
El Papa Pío XII definió como dogma de fe la Asunción de María al Cielo en cuerpo y alma el 1 de noviembre de 1950.

La fiesta de la Asunción es “la fiesta de María”, la más solemne de las fiestas que la Iglesia celebra en su honor. Este día festejamos todos los misterios de su vida.
María cumplió perfectamente con la voluntad de Dios en su vida y es este cumplimiento de la voluntad que la llevó a la gloria de Dios.

En la Tierra todos queremos llegar a Dios y en esto trabajamos todos los días. Esta es nuestra esperanza. María ya ha alcanzado esto. Lo que ella ha alcanzado nos anima a nosotros. Lo que ella posee nos sirve de esperanza.
María tuvo una enorme confianza en Dios y su corazón lo tenía lleno de Dios.
En conclusión, la Asunción es un mensaje de esperanza que nos hace pensar en la dicha de alcanzar el Cielo, la gloria de Dios y en la alegría de tener una madre que ha alcanzado la meta a la que nosotros caminamos.  
El siguiente documental muestra la Asunción de Nuestra Santísima Madre, “no puedes dejar de verlo”


 

para mayor información ver:Asunción de María

CONFLICTOS ENTRE TRINITARIOS Y MERCEDARIOS


REPARTO DE DISTRITOS PARA LAS LIMOSNAS.


Meditaciones Trinitarias
El 6 de agosto 1638, por decreto del Gran Consejo, los mercedarios fueron admitidos a la repartición de las colectas con los trinitarios: París y sus arrabales quedaron indivisos; y de las 35 provincias en que generalmente se dividía Francia hasta 1790, 25 tocaron a los trinitarios, a las que Luis XVI añadió otros cuatro distritos en 1778.
“Los trinitarios se quejaron en vano de este justo castigo a su negligencia en la obra del rescate. El decreto fatal fue confirmado el 5 agosto 1644 y en junio 1650”. En suma, les quedaron las cuatro provincias del norte (Francia, Champagne, Picardía y Normandía), más el centro, donde ninguna de las Ordenes tenía convento, lo que obligó a desarrollar la institución de los “Marguilliers” (mayordomos o síndicos). En Bretaña, Provenza y Languedoc quedaron anulados por sus competidores.
Durante los primeros años que siguieron al decreto, la animosidad entre las dos Ordenes fue extremadamente viva.
Museo Nacional del Prado
A los mercedarios, que tenían ventaja en Provenza, les era preciso fundar en Marsella, centro de redención, donde los trinitarios estaban fuertemente instalados con sus auxiliares los Penitentes Blancos, y que ellos habían abandonado en otro tiempo. Lograron su propósito en 1652; y cinco años más tarde firmaron con los trinitarios y dichos penitentes un acuerdo sobre Aix en 16 octubre 1657 y modificada en 28 abril 1688.
Las mitigaciones del decreto de 6 agosto 1638 en favor de los trinitarios no se aplican sino en Marsella. En todo el resto del Midi, así como en Bretaña, fue prohibido a los trinitarios el cuestar.
El decreto no había decidido nada sobre las procesiones de cautivos, que motivaron algunas dificultades. Así en 1731 los trinitarios de Toulouse habían obtenido permiso del arzobispo para cuestar en la procesión de cautivos traídos de Constantinopla, más el Parlamento les prohibió mostrarlos en público y pedir limosnas; prohibición que también intimó el intendente a los trinitarios de Motpelier en 15 octubre de 1736.
Más las once redenciones conjuntas  del siglo XVIII manifiestan una voluntad de querer entenderse, aunando esfuerzos para bien de los cautivos. El viaje de 165, precedido de un año de discusiones con los mercedarios de Guyenne por la paga de un tercio de los gastos del viaje, fue una excepción.
El 27 abril 1751 trinitarios y mercedarios acordaron una transacción sobre las procesiones de cautivos rescatados, que no satisfizo ni a unos no a otros; y por lo mismo en 17 mayo 1757 firmaron un nuevo acuerdo, concebido en un espíritu más amplio y liberal.
Tomado de: Libertad a los cautivos, secretariado trinitario, de Bonifacio Porres Alonso.

miércoles, 14 de agosto de 2013

LA ORDEN DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD Y DE LOS CAUTIVOS RECUERDA A:...


MONSEÑOR FRAY MIGUEL DE SAN JOSÉ (II)
Meditaciones Trinitarias
 

Ministro General y Obispo de Guadix.

En el capítulo General celebrado en Livorno el año 1747, fue elegido Ministro General de la Descalcez.

Su amigo de larga data, ya Sumo Pontífice con el nombre de Benedicto XIV, quiso mostrarle su benevolencia y el 6 de mayo de 1748, le regaló el sarcófago monumental, que por espacio de 442 años había guardado las sagradas reliquias del cuerpo de nuestro Santo Fundador San Juan de Mata.

Gobernó con suma prudencia y acierto la Orden. Su prestigio no solo era grande en Roma, sino también en la Corte española. Repetidas veces el rey Fernando VI lo propuso para Obispo. Por dos veces renunció, más en 1749, el ilustrísimo señor Don Andrés Licht y Barreda, Obispo electo de Guadix y Baza, renunció a la sede episcopal. Entonces el monarca presentó de nuevo al P. Miguel que no tuvo más remedio que aceptar, por ser voluntad del Santo Padre.

El Papa le permitía seguir ejerciendo todavía el cargo de Ministro General de la Orden. No cesó hasta que se celebró un nuevo Capítulo. Recibió la consagración episcopal en la iglesia de San Carlos a las cuatro Fuentes de manos del Cardenal Portocarrero asistido de los señores Obispos Valdina y Tría.

Instalado ya en su diócesis, se entregó de lleno a la actividad pastoral. Visitó las parroquias y monasterios, corrigió abusos, alentó al clero en el desempeño de su ministerio, practicó la caridad hacia los más necesitados y a todos edificó con su ejemplo.

Un ejemplo de su estilo de gobierno lo dejó en la manera que tenía de corregir. En una ocasión dio una orden para todas las iglesias de su obispado. En una iglesia que debía dar ejemplo, el responsable no obedeció, e incluso despreció la orden. Se enteró su ilustrísima y le mandó llamar a palacio. Durante 8 días lo agasajó. Luego, llamándolo aparte le hizo ver la gravedad de su desobediencia, lo hizo con un estilo tan suave que el súbdito quedó arrepentido y le dio las gracias.

Era sumamente caritativo. A los médicos les tenía dicho que curaran a los enfermos pobres a expensas del obispado. Su palacio era hospicio de peregrinos. Los monasterios de pobres sabían mucho de la caridad del señor Obispo, sus últimas palabras fueron: “Virgen prudentísima ¡ay de mis pobres!”.

Es de notar que, en cuanto se lo permitieron sus obligaciones, que fue en 1753, comenzó a interesarse por el proceso de culto inmemorial de nuestro Beato Marcos Criado, martirizado en la Peza. Recogió informaciones, declaraciones y testimonios. Todo el material formaba un voluminoso expediente, que examinado convenientemente, le movió a pronunciar sentencia de no haber habido lugar a la prohibición del culto público del Santo Mártir. Así pues, mandó que se continuase el culto, tal como se venía haciendo, mientras la Santa Sede no dispusiera otra cosa. Por razón de esta disposición, la imagen del Beato Marcos Criado fue colocada en la capilla de San Sebastián de la Peza, con gran agrado de los pezanos.

El 18 de mayo de 1757, nuestro Fr. Miguel exhalaba su último suspiro. Las honras fúnebres fueron solemnísimas y el pesar popular muy sincero.

Sobre su tumba se leía esta inscripción:

D.O.M. ILMO. AC REV.DD.MICHAELI A S. JOSEPH ACCITANAE ET HUJ. BASTITANAE ECCL. ANTISTITI OLIM IN ROMA ATHENEO CENSORI. SS. P. BEN. XIV CHARO ORD. SS.TRIN. DISCALC. IN HISPAN.GENERALI.

ERUDITISS.LIBRO.m CLARISS. SCRIPTORI XV. JUN.ANN.DO.M.D.C.C.LVII.VITA FUNCTO HIC JACENTI D.D.DAMIANUS ESPINOSA DE LOS MONTEROS HUJ.S..ECCLES.ABB.IN SUAE GRATIT.TESTIMON.HOC MONUMENTUM L.P.. I.P.Q.

Escribió muchas obras llenas gran ingenio y doctrina.

Tomado de: “espigando en el patrimonio trinitario”, del P.Fr. José Hernández Sánchez. O.SS.T.