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sábado, 1 de junio de 2013

Caso “Beatriz”: No debe practicarse aborto sino un parto prematuro.



 



MADRID, 01 Jun. 13 / 12:42 am (ACI/EWTN Noticias).- El ginecólogo español José Ignacio Sánchez explicó que en El Salvador el lobby abortista ha promovido un falso debate intentando promover el aborto en el país, cuando “superando las 24 semanas de gestación, no tiene sentido un aborto al existir una alternativa factible, la inducción del parto si Beatriz empeora”.

En declaraciones para HazteOír, el Dr. Sánchez subrayó que “el aborto es más peligroso para la mujer, y además supondría la muerte del hijo de una manera mucho más traumática”.


“Beatriz” -seudónimo- es una joven de 22 años que padece lupus y se encuentra embarazada de su segundo hijo, el cual tiene anencefalia. Su caso ha sido manipulado por ONGs promotoras del aborto como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y Women’s Link, para tentar la legalización de esta práctica en El Salvador.


 El 29 de mayo la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de El Salvador rechazó el recurso de amparo presentado por "Beatriz" para que se le practique un aborto "terapéutico".


 El Instituto de Medicina Legal (IML) de El Salvador, en su reporte tomado en consideración por la instancia judicial salvadoreña, señaló tras evaluar a “Beatriz” que "no hay una razón médica para suspender el embarazo".

 En declaraciones a un canal televisivo local, el director del IML, Dr. José Miguel Fortín, denunció que "se ha estado manipulando a la muchacha desde el principio y se están diciendo cosas que no son verdad y que Medicina Legal no puede acompañar". 

 "No es cierto lo que le han dicho, no es cierto que esté en riesgo inminente, no es cierto que vaya a mejorar si se le saca al niño y no es cierto que El Salvador es un estado talibán", aseguró.

 El Dr. José Ignacio Sánchez  explicó que “el Lupus Sistémico es una enfermedad que afecta a múltiples órganos y que habitualmente mejora durante el embarazo, al igual que la mayoría de enfermedades autoinmunes”.

Al encontrarse “Beatriz” sobre las 26 semanas de gestación, el médico español señaló que “en un centro con una unidad de cuidados intensivos neonatales como las que por ejemplo existen en todos los grandes Hospitales de España, sin duda alguna que si el estado de salud de la madre lo hiciera necesario se induciría el parto, o más probablemente se realizaría una cesárea para ofrecer la adecuada atención médica, tanto a la madre como a su hijo”.

El ginecólogo indicó además que el hecho de que el niño en el vientre presente anencefalia “no supone riesgo alguno para su madre”.

“La anencefalia es una enfermedad de origen multifactorial, que se ha relacionado entre otras causas con un déficit de vitaminas del grupo B -ácido fólico especialmente-, lo que produciría en la semana 6 de embarazo una alteración en el cierre del tubo neural. No tiene nada que ver con el Lupus”.

El Dr. Sánchez indicó que el caso de “Beatriz” debería atenderse en una unidad especializada, orientada por expertos  en enfermedades autoinmunes y embarazo, si tuviera un lupus sistémico, o en nefropatías y embarazo si el problema que afronta la joven es solamente renal.

“En el caso de que el problema médico fuera rebelde a los tratamientos, y antes de que se afectara a la salud de la madre se adelantaría el parto”, indicó, pues “en estas semanas de gestación -más allá de la semana 20- en ningún caso deberíamos hablar de aborto, sino de parto prematuro”.

El médico explicó el sinsentido de plantear el aborto, pues “existe una alternativa factible, como es la inducción del parto si Beatriz empeora”.

“La opción del aborto es más peligrosa para la mujer, y además supondría la muerte del hijo de una manera mucho más traumática”.

El ginecólogo español indicó que “ante una situación de enfermedad materna y embarazo resulta fundamental buscar un centro especializado que cuente con un equipo multidisciplinar acostumbrado al manejo de las mismas. El aborto provocado nunca es la solución”.


“Además, en casos de enfermedades extremadamente graves, la naturaleza es sabia, y es difícil que haya un embarazo, al menos espontáneo”, señaló.

 
 

miércoles, 29 de mayo de 2013


EL FENOMENO DEL SUICIDIO
 
 
 
 
El acontecimiento del suicidio está presente porque el ser humano piensa la muerte a diferencia de cualquier ser vivo, hasta se expresa a través de ella, ya sea en ornamento, en monumento, en las diversas artes, en la cultura en sí. En cuanto a los sentimientos, son diversos los que se sienten ante el más allá, pueden ser de miedo, que sería el más común, pero sin lugar a dudas el más extraño de todos los sentimientos y acontecimientos humanos es el de desear la muerte propia...

Cada suicidio (del latín sui auto + cidium, matar).rinde testimonio de una trágica ruptura con la vida. Sin tener en cuenta que la vida es un bien de Dios y un inapreciable regalo para nosotros.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 40 segundos se produce un suicidio en algún lugar del planeta. Es decir, hay un millón de muertes anuales por esta causa, más que las víctimas que provocan todas las guerras. A esto deben sumarse entre 10 y 20 millones de intentos de suicidio al año. Por eso es considerado hoy un grave problema para la salud pública. Muchas investigaciones demuestran que esta fatídica decisión puede ser prevenida mediante programas de asistencia y contención. El suicidio es un problema mayor y representa el 1,5% de los gastos sanitarios totales en el mundo. Este porcentaje amenaza crecer más aún y elevarse al 2,5% de los gastos totales en salud si, como advierten los expertos, la cifra de suicidios aumenta hasta el millón y medio de eventos anuales para el año 2020. La OMS refiere que del l millón de personas que se suicida cada año, muchos podrían salvarse si los gobiernos y los médicos mejorasen sus esfuerzos por educar y tratar a los enfermos mentales y remover simplemente los instrumentos utilizados para el suicidio.

Los suicidios son fenómenos individuales, que responden esencialmente a causas sociales. Hay corrientes suicidógenas, que recorren la sociedad. Estas corrientes se originan no en el individuo, sino en la colectividad y son causa real o determinante de los suicidios. Si tales o cuales individuos se suicidan, ello responde probablemente al hecho de que estaban predispuestos por su constitución psicológica; las circunstancias sociales que crean las corrientes suicidógenas, y que determinan estas predisposiciones psicológicas. El ejemplo más notable o más elocuente es precisamente el de las corrientes sociales que impulsan a los hombres a la muerte, de modo que cada uno cree obedecer sólo su propio impulso, cuando no es más que el juguete de fuerzas colectivas. Para extraer las consecuencias prácticas del estudio del suicidio, conviene examinar el carácter normal o patológico de este fenómeno.

Señalar el suicidio como un acto de libertad es una grave equivocación que genera serias confusiones y propuestas pro-suicidas. Este peligroso criterio tiene sus orígenes en planteamientos de antiguos y modernos escritores claramente pro suicidas, como es el caso de Shopenhauer quien decía: "darse muerte a sí mismo es un acto de auto-liberación"). Otros pensadores y escritores como Séneca, Albert Camus, etc. hacían planteamientos similares.

Queremos aclarar nuestra firme convicción de que hacia al suicida jamás debemos tener una actitud de juzgar y en cambio sí brindarle mucha comprensión. Tampoco podría pensarse, ni de lejos, que a quien se quiere auto eliminar deban quitársele sus derechos. Pero es absolutamente equivocado considerar que quienes están en derredor de la persona que piensa en auto eliminarse, no deben actuar por un falso respeto y una definición de libertad muy lejana a la realidad. La libertad como todo derecho tiene límites y debe estar regida por la libertad como valor. El ser humano debe tener claro que no todo lo que ha recibido por el hecho de estar vivo, puede ser cambiado a su antojo. Decir que "quitarse la vida es un acto de libertad" es caer en el más burdo libertinaje y en el culto a la cultura de muerte.

La inclinación al suicidio se agrava debido a un debilitamiento de las creencias tradicionales y al estado de individualismo moral resultante de ello, este desaparece respondiendo a la instrucción a otras necesidades.

El hombre se caracteriza por estar sometido a un freno moral y no físico, es decir, responde a una limitación social. Recibe su "ley" de una sociedad que siente como superior a la suya. Es la conciencia social. En el único caso en que la sociedad deja de ejercer su función de "conciencia moral", es cuando se encuentra perturbada debido a transformaciones demasiado repentinas. En este momento es cuando se producen bruscos ascensos en el número de suicidios.

 

Desde el punto de vista religioso el suicidio es considerado como una mala acción, debido a que el ser humano no tiene derecho a quitarse la vida que Dios le ha dado, y está condenado por el Cristianismo, Judaísmo e Islamismo. Desde el punto de vista jurídico y de los derechos humanos hoy el suicidio, se considera por muchos como un derecho.

La iglesia preocupada por esta situación de enajenación del ser, busca los medios necesarios para hacer consciencia en los que tienen la facultad de decisión en estos casos tan delicados y de impacto social.  Hace notar el error en el que se cae cuando el hombre se cree dios, cuando saca de su vida a Dios, llega a un estado de frialdad, en donde no importa nada ni nadie que solo su beneficio mismo, haciendo por ello leyes aprobando lo nocivo para el hombre mismo en vez de lo benéfico.

Por ello como cristianos de las diferentes ramas, no podemos permitir que sigan pasando estas atrocidades, debemos y tenemos la obligación de defender la vida en todo momento.

Como cristianos somos portadores de amor, de vida, de perdón, de comprensión y de entrega, debemos ayudar y portar esperanza a todas estas personas que están pasando por situaciones difíciles, como el quitarse la vida; mostrémosle lo maravilloso de ella.

Te reto a que te atrevas a ser diferente. “TÚ PUEDES LIBERAR UNA VIDA DEL SUICIDIO” depende de ti.

 

jueves, 23 de mayo de 2013

IDENTIFICAN INDICADORES GENÉTICOS
 DE LA DEPRESIÓN POST PARTO
 
La alteración química de dos genes, detectable mediante un simple análisis de sangre durante el embarazo, pronostica con un 85 por ciento de acierto si la mujer desarrollará depresión posparto, según un estudio que publica este martes la revista Molecular Psychiatry.
Los investigadores de la Universidad John Hopkins, en Baltimore (Maryland) indicaron que las modificaciones, que alteran la manera en que los genes funcionan sin cambios en la secuencia del ácido desoxirribonucleico, pueden detectarse en la sangre de las mujeres en cualquier trimestre del embarazo.
Ese cambio puede ofrecer una manera sencilla de pronosticar la depresión en las semanas siguientes al parto y una oportunidad de intervención terapéutica antes de que los síntomas se tornen graves.
El estudio involucró a 52 mujeres embarazadas, y los investigadores señalan que se requerirán pruebas con contingentes más extensos para verificar los resultados.
No es claro qué causa la depresión posparto, una condición que incluye sentimientos persistentes de tristeza, desesperanza, cansancio y ansiedad y que comienza dentro de las cuatro semanas siguientes al parto y puede prolongarse por semanas, meses o hasta un año.
Se calcula que del 10 al 18 por ciento de las parturientas desarrollan esa condición, y la tasa sube al 30 y 35 por ciento entre las mujeres a quienes antes se les había diagnosticado trastornos del estado de ánimo.
No es claro qué causa la depresión posparto, una condición que incluye sentimientos persistentes de tristeza, desesperanza, cansancio y ansiedad.
Los científicos creen que los síntomas están vinculados con la caída sustancial de los niveles de estrógeno en la madre después del parto, pero los estudios han mostrado que tanto las mujeres deprimidas como las no deprimidas tienen niveles similares de estrógeno.
En el estudio de ratones los investigadores de John Hopkins especularon que el estrógeno induce cambios en las células del hipocampo, el área del cerebro que gobierna los estados de ánimo.
Luego, mediante un complicado modelo estadístico en la búsqueda de genes más propensos a esos cambios, identificaron dos de ellos, conocidos como TTC9B y HP1BP3 sobre los cuales poco se conoce aparte de su participación en la actividad del hipocampo.
Los investigadores luego confirmaron sus conclusiones en humanos observando los cambios en muestras de sangre de las 52 embarazadas con trastornos del ánimo. El estudio observó a las mujeres durante el embarazo y después del parto para ver si desarrollaban depresión posparto.
El nivel de precisión del indicador -85 por ciento de acierto- sorprendió a los investigadores por la manera en que los cambios genéticos aparecen correlacionados con la depresión posparto.
 
El SINDROME POST ABORTO
SINTOMAS Y CONCECUENCIAS
 
 
Entre los médicos, psicólogos, psiquiatras e incluso sacerdotes, es bien conocido el llamado “Síndrome post aborto” (“P.A.S”: “Post-Abortion-Syndrom”). Designa el cuadro patológico que comprende un complejo de síntomas fisiológicos, psicológicos y espirituales, desencadenados tras la realización de un aborto procurado (voluntario). Afecta fundamentalmente a las mujeres que han abortado, pero también se verifica (en distintos grados) en todos los demás que han intervenido en el hecho: el padre de la criatura, los médicos y el personal abortista.
 
El proceso psicológico de la decisión abortista

En una mujer con convicciones normales (con fe o sin ella) la decisión de abortar es un proceso complicado y doloroso. Algunos de los pasos regulares por los que suele pasar a partir del momento de su embarazo son los siguientes:

1º Desde el momento en que queda embarazada, el organismo suscita en la mujer madre un sentimiento maternal instintivo. Éste es observable incluso en los animales y es debido por un lado a los procesos fisiológicos que acompañan los cambios propios de la maternidad (la naturaleza prepara a la mujer para relación maternidad-filiación) y además por otros factores de orden sociológico, psicológico y espiritual como las costumbres de la sociedad en que vive, su madurez personal, su fe, etc.

2º La tendencia natural a continuar la maternidad comenzada con la concepción del nuevo ser puede entrar en crisis por diversos factores externos o internos que bombardean la psicología de la mujer, como por ejemplo (para indicar algunos de los más frecuentes):

a) La opinión adversa de los padres de la mujer embarazada (especialmente si se trata de una adolescente) ya sea por el miedo a difamación si es soltera o por muchos otros factores diversamente clasificables.

b) El peso que la mujer ve en la crianza del hijo (especialmente si ya tiene otros).

c) Conflictos psicológicos no solucionados: en el caso de mujeres que han tenido una mala experiencia de filiación con sus propias madres surge el miedo a enfrentar su propia experiencia de maternidad.

d) Condicionamientos puestos por el padre de la criatura: por lo general, son amenazas de abandono en caso de continuar la gestación.

e) La presión de la retórica social contra la natalidad: la propaganda de la superpoblación, la elección del aborto como derecho de la mujer, la afirmación de que el feto es sólo un conjunto de células, etc.

f) La ideología del materialismo : cuando el nuevo hijo es visto como un obstáculo para el progreso económico, el confort.

g) El egoísmo: cuando el hijo es visto como una cadena a la libertad (“primero terminar la carrera, luego conseguir trabajo y recién entonces pensar en los hijos”).

h) La presión legal: hay sociedades que presionan para imponer la regulación de la natalidad; ya se da un cierto tipo de presión en la misma “legalización” y “subvención estatal” de determinados abortos.

3º Estas presiones pueden desembocar en un auténtico conflicto interior enfrentando a la mujer con la necesidad de tomar una decisión. Si necesita consejo el que le darán, en gran parte de los casos, la empujará al aborto, especialmente si en su caso la ley civil lo ampara, la medicina lo garantiza y para la sociedad es indiferente.

4º Una vez tomada la decisión suele sentirse cierto alivio (natural al terminar temporalmente el estado conflictivo), lo cual a veces es tomado como signo de que la decisión ha sido correcta. Cuando deciden abortar por lo general se cierran a todo otro tipo de consejo contrario, ya que volver a replantear la cuestión significa abrir nuevamente la situación traumática del proceso deliberativo.

5º Sigue el sometimiento, es decir una especie de resignación por la cual se ponen en manos de un médico con un cierto sentimiento de fatalidad.

6º El shock de los últimos momentos: para abortar una mujer tiene que eliminar sus propios instintos maternales que son de orden natural ; para esto tiene que autoconcientizarse de que el ser que va a abortar no es un ser humano ; con este intento de autoconvencimiento comienza el proceso de racionalización en contra de la propia conciencia moral y contra el mismo instinto natural. La mujer se enfrenta con un caos de conciencia ; muchas veces, detrás de su aparente resignación, hay un angustioso pedido de que alguien pare todo el proceso que se presenta como superior a sus fuerzas.

7º El endurecimiento interior. Luego del aborto hay un tiempo en que la mujer quiere ser dejada sola, se vuelve apática, desinteresada de las cosas; hay una interior negación a asumir lo que se ha hecho. Debe también luchar contra los sentimientos de agresión, desesperación y miedo que emergen con el aborto. Por un lado querrían desahogarse con alguien, pero por otro lado temen volver a vivenciar el proceso por el que han pasado.

8º Comienza el trabajo de reconstrucción patológica : se quiere volver a la normalidad cuanto antes, por lo que busca llenarse de actividades para no pensar en nada.

9º Pero normalmente en algún momento tiene lugar la ruptura del sistema de defensa que la persona implicada en el aborto construye en torno a sí. Una reconstrucción tal de la vida fracasa por lo general cuando tienen lugar alguna de estas situaciones :

–La persona que ha abortado queda demasiado sola.

–Cuando recuerda el aborto o recuerda la fecha del aborto o la que correspondería al nacimiento del niño abortado o alguno de sus aniversarios (cumpleaños).

–En estados de cansancio o enfermedad.

–Cuando ven a otros niños (especialmente bebes) en la edad de que deberían tener su o sus hijos abortados.

–Cuando quedan nuevamente embarazadas.

En este caso tiene lugar propiamente el llamado “síndrome post aborto”.


Síntomas del síndrome post aborto
A pesar de que muchos médicos y psicólogos (pro abortistas) señalan que los trastornos que presentan las mujeres después del aborto son algo meramente “emocional y psicológico”, una sana psiquiatría demuestra que se trata de algo mucho más serio, de orden patológico y que puede agruparse en tres tipos de problemas : ante todo, de depresión y sentimiento de culpa ; en segundo lugar, de agresión contra el padre del niño y contra la sociedad en general ; finalmente, alteraciones en la personalidad en forma crónica, parecidas a las enfermedades cerebrales.

Especificando más detenidamente podemos enumerar los siguientes síntomas:

1) Síntomas de pesar y dolor. Toda pérdida genera un estado de duelo ; y es mucho más difícil superar el dolor de un aborto provocado que el de un aborto espontáneo producido por la misma naturaleza, y esto por varias razones : la persona se sabe culpable de la pérdida, no tiene posibilidades de visitar el cuerpo del niño, ha habido un trabajo de autoconvencimiento de que no se trataba de un ser humano (curiosamente este trabajo de autoconvencerse deja en la persona un mayor sentimiento de culpa porque sabe que ha tenido que buscar argumentos para justificar un acto al que no la inclinaba espontáneamente su conciencia). Cuando los dolores no se superan conducen a la depresión. La depresión puede alterar el sistema inmunológico y con esto se aumenta el riesgo de contraer infecciones e incluso en casos extremos se ha constatado el inicio de procesos cancerígenos. También ha ocurrido que personas que han caído en estados depresivos agudos, se han transformado luego en personalidades psicóticas.

2) Sentimiento de culpabilidad. En muchos estudios se ha observado que cuando no hay sentimiento de culpa se suele dar una tendencia al alcohol o a la drogadicción ; en cambio cuando hay sentimiento de culpabilidad se suele caer en estados depresivos, que se manifiestan en grandes tristezas, llantos, visión negativa y pesimista del mundo circundante. Cuando el sentimiento de culpa es muy grande lleva a sentimientos de pánico y autodestrucción.

3) La agresividad. Un efecto del conflicto desatado por el aborto es la agresividad de la mujer hacia los que han intervenido en el aborto: el médico, el novio o esposo, los parientes o amigos que la empujaron al acto e incluso contra sí misma. De alguna manera descarga así el sentimiento de culpabilidad contra sí misma y el sentimiento de victimación respecto de los demás.

4) Incertidumbre afectiva. Parte de las dubitaciones en la decisión abortista gira en torno al amor o deseo natural del niño del que está embarazada la mujer. Sabe intuitivamente, aunque no lo quiera hacer reflejo, que su acto abortivo contradice su amor natural: su hijo exige ser amado principalmente por su madre y la naturaleza la predispone para amarlo y protegerlo incluso a riesgo de su propia vida, pero para abortarlo debe rechazarlo. El mismo sentimiento de desamor y desamparo que la mujer supone que ha padecido su hijo por parte de ella, comienza a atormentarla a ella misma: se siente no querida, rechazada y abandonada afectivamente por los demás. Es uno de los efectos “bumerán” del aborto.

5) La interrupción abrupta del ciclo hormonal. En las mujeres hay ciclos y ritmos naturales relacionados con el embarazo y caracterizados por modificaciones en los procesos hormonales que terminan de modo natural al culminar todo el proceso de la maternidad ; es decir, que van desde el momento de la ovulación hasta la finalización del tiempo de amamantamiento del bebe. Los cambios hormonales dictaminan alteraciones de orden físico, psicológico y emotivo. Cuando se interrumpe el proceso de modo abrupto, como ocurre en el aborto, tiene lugar en la mujer un trastorno notable con efectos en todos esos órdenes: físico, afectivo, psicológico y relacional; estas perturbaciones pueden ir desde las depresiones en el orden emotivo, hasta la constatación médica de mayores tendencias a adquirir cáncer de mama, pasando por problemas de integración social y familiar.

6) La “conciencia biológica”. Es una constatación de muchos psiquiatras. Cito el testimonio del psiquiatra Karl Stern: “No pocas veces vemos que en los casos en que una mujer comete un aborto artificial, digamos en el tercer mes de la gestación, este acto parece no tener consecuencias psicológicas. Sin embargo, seis meses después, precisamente cuando el bebé habría debido venir al mundo, el sujeto cae víctima de grave depresión o incluso de psicosis. Ahora bien, acerca de esto se observan dos circunstancias curiosas. La depresión se produce aun sin que la mujer se dé cuenta conscientemente de que ‘ahora es el momento en que habría debido nacer mi bebé’. Además, la filosofía de la paciente no es necesariamente tal que ella desapruebe el acto de interrupción del embarazo. Sin embargo, su profunda reacción de pérdida (que no va necesariamente unida con una preocupación consciente por el parto fallido) coincide con el tiempo en que éste hubiera tenido lugar... La mujer, en su íntimo ser, está profundamente vinculada al bios, a la naturaleza misma”
2.

7) El sentimiento de fracaso como madre y problemas relacionados. A veces, para llenar el vacío, tiene lugar un deseo vehemente de querer reemplazar al niño perdido; pero este deseo se mezcla con la sospecha y el temor de no saber desempeñarse como madre, o de no poder relacionarse con el bebé de manera correcta o de no saber criarlo. También ocasiona miedo respecto de los hijos futuros, por ejemplo: miedo a maltratarlos; a veces esto ocasiona la decisión de no tener más hijos. Algunos estudios muestran también que algunas mujeres que han abortado tienen problemas reales para llevar adelante posteriores maternidades: tienen problemas para amamantar a sus hijos, reaccionan con miedo o agresividad ante el llanto de sus bebés e incluso una especie de rechazo (ocasionada por el miedo), y como éste es percibido instintivamente por el bebé, le genera sentimientos de abandono. A veces como no quieren dañar al niño y tienen conciencia de no saber tratarlo, terminan mandándolo desde muy pequeño, y sin ninguna necesidad, a guarderías infantiles.

8) Otros problemas. Los estudios a los que hacemos referencia indican también otros síntomas propios de este “síndrome”, como por ejemplo : alteraciones de diversa índole en el sueño (pesadillas persistentes), crisis de identidad, desconfianza, sentimiento de cinismo (conciencia de la inocencia perdida), e incluso enfermedades psicosomáticas como anorexia y bulimia.

Por todo esto, hay que decir que los problemas ocasionados por el aborto no son de ninguna manera puramente emotivos y pasajeros sino que tienen un fundamento real en la pérdida voluntaria y culpable de un ser humano indefenso sobre el que se tenía la responsabilidad de la maternidad/paternidad.